Escorts maduras. Prostitución en la tercera edad

El fenómeno de las Escorts/Putas maduras está inundando internet. Hay quien cree que llegado a cierta edad las mujeres mayores pierden totalmente la líbido. Que a partir de la menopausia no existe el sexo y que su flor se marchita. Oh. Nada más lejos de la realidad, ¿o no os ha tirado los trastos alguna vez una señora? O tocado el culo disimuladamente en algún pasillo estrecho del supermercado. Lo hacen, en serio, pasan la mano como el que no quiere la cosa y PAM. Y diles algo, que se hacen las locas.

Prostitutas / Escorts Maduras

Pues llevado al extremo las hay que terminan haciéndose escorts. Fíjate tú. Resulta que hay mercado y a cierto tipo de personas les gustan las mujeres maduritas. Bueno, maduras. Mujeres de más de 60 años, incluso alguna de más de 80, que se dedican en cuerpo y alma – más en cuerpo que en alma – a dar placer carnal a todo aquel que pague sus servicios.

Es lo que muestra el documental llamado “Mi abuelita escort” que nos enseña en su metraje como muchas señoras de más de 60 años deciden dedicarse a la prostitución principalmente para poder comer. Comer comida. Que hay que especificar. Sus pagas son exiguas, así que encuentran en este tipo de actividad la solución a sus problemas y un complemento extra al dinero que perciben como pensión: la llamada penesión.

Y no creáis que solo acceden a sus servicios hombres canosos y de cierta edad, ni mucho menos. También acceden a estos servicios jovencitos de entre 20 y 30 años que buscan en el sexo de estas mujeres una relación mucho más familiar. Lo que nos hace pensar qué tipo de relación tenían con sus abuelas estos muchachos:“Ven aquí nieto mío que te dé la paga y de lo tuyo” En realidad lo que buscan es cierto afecto y cariño, además del placer sexual que da la experiencia, los años y una dentadura postiza quitada a tiempo.

Putas maduras

Estas mujeres se encuentran con cierta incomprensión en el mundo que les rodea. Principalmente porque el sexo se asocia a la juventud y no a la vejez. La cuestión no es si estas mujeres se prostituyen o no, sino qué sistema social les ha llevado a esta situación. Aunque las hay que disfrutan con lo que hacen: ganan su dinero y siguen dándose placer. Recordad: a veces hasta te tocan el culo en el súper…

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