Legalización en Alemania: ¿ejemplo para aplicar en España?

Alemania ha sido uno de los primeros países europeos en regular la prostitución, no sólo descriminalizándola, sino convirtiéndola en una profesión legal y reconocida mediante la llamada Ley de Prostitución, que en 2002 puso en marcha el gobierno formado entonces por socialdemócratas y verdes. Las intenciones de aquella legislación pionera eran claras: por un lado se pretendía insertar en la sociedad alemana a las personas dedicadas a la prostitución, que con la legislación anterior quedaban en un margen de alegalidad por llevar a cabo “prácticas que atentan contra las buenas costumbres”; pero, otro lado, igual o más importante, también perseguía que los trabajadores del sexo ingresaran en el sistema social, cotizando y pagando impuestos para poder beneficiarse de los derechos sanitarios, la prestación por desempleo e incluso una futura jubilación.

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Desde la puesta en marcha de aquella polémica ley han pasado ya once años y, a día de hoy, el tema vuelve a ocupar los titulares de los medios de comunicación del país germano y a estar sobre la mesa en el debate político, en el marco de la formación del nuevo gobierno de coalición tras las recientes elecciones generales.

“…desde la aprobación de la ley sólo cuarenta y cuatro mujeres se han inscrito en los servicios de empleo como prostitutas”

Lo cierto es que más allá de las buenas intención de aquella norma pionera, la experiencia no ha resultado tan positiva como se pretendía y los datos parecen hablar por sí solos en Alemania, país que ha pasado a ser incluso acusado de ser el prostíbulo de Europa por los más críticos con la norma progresista. Y es que, en la actualidad, según el informe “Prostitución. Un escándalo alemán” de Alice Schwarzer sobre turismo sexual en Alemania, el país germano cuenta con más de 3.000 prostíbulos abiertos, unas 40.000 prostitutas operativas y, lo más importante, más de un millón doscientos mil clientes diarios. Lo negativo, no obstante, no son estas cifras, sino que desde la aprobación de la ley sólo cuarenta y cuatro mujeres se han inscrito en los servicios de empleo como prostitutas. Entonces ¿cuál es el problema?

Los sectores más favorables a la legislación ven claros sus errores y creen que lo que se precisa es una revisión que, en efecto, otorgue el derecho de establecerse como trabajadores legales a aquellas personas dedicadas a la prostitución y no suponga únicamente un beneficio, como ocurre hasta ahora, a los propietarios de los establecimientos que ofrecen sus servicios. Se trata, argumentan, como siempre de defender los derechos del trabajador y no sólo de los empresarios, que es lo que al fin y al cabo hace la legislación vigente. Asimismo, igual que reconocen los errores de la norma, también alaban sus aciertos, que van más allá de los derechos laborales y sociales y entran directamente en el ámbito de los derechos humanos básicos, según explican desde los sectores progresistas de la política alemana.

El principal problema de la norma es que no sólo defiende a los trabajadores del sexo, sino que supone un paraguas bajo el que los proxenetas pueden explotar a mujeres extranjeras que desconocen sus derechos, en un país en el que se calcula que aproximadamente un 80% de las prostitutas son extranjeras. Por eso, los sectores más progresistas mantienen que el problema no es tanto de una legislación, que en cualquier caso debe de ser revisada para ser, tal y como pretendía, una vía de integración para los trabajadores sexuales, sino de la falta de información de muchas de esas mujeres extranjeras que, por desconocimiento, no hacen o pueden hacer usos de sus derechos. La propuesta, en este sentido, es clara y contundente: Mantener en la legislación los derechos sociales y laborales que ya figuran para los trabajadores del sexo, pero al mismo tiempo incrementar los requisitos para los locales de alterne, que permitan un mayor control de los trabajadores de los mismos, y endurecer las penas para aquellos que cometan cualquier delito relativo a la explotación y tráfico de personas.

Los sectores más conservadores, no obstante, siguen apostando por un endurecimiento de la ley no sólo relativo a los delitos que puedan cometerse en relación a la prostitución, sino también con la imposición de tarifas a los locales de alterne o sus trabajadores, así como el estudio de sanciones para los clientes en casos en los que pueda existir indefensión o vulnerabilidad.

Sea cuál sea el futuro de la Ley de Prostitución, el debate está sobre la mesa e incluso fue incluido como uno de los puntos prioritarios en las negociaciones entre los grandes partidos para formar el gobierno de coalición del país germano. Lo que está por ver, al parecer, es si el ejemplo de Alemania seguirá siendo el de un país pionero en la consecución de derechos para los trabajadores del sexo o, si como estamos viendo en otros países europeos, pasará a formar parte de la larga lista que se suma al retroceso, la prohibición y la ocultación de esta realidad social.

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